Fascismo y Comunismo

Posted on noviembre 27, 2015

0


IMG_8002

Por Coca,

Ante los hechos de violencia que han ocurrido recientemente en el país, la etiqueta utilizada siempre es la misma: fascista. En Venezuela, y en buena parte del mundo, es común escuchar el término como insulto político. Al uso de la violencia en política siempre se le define como fascista; a las sociedades excluyentes se le llama fascistas y a la gente que no cree en políticas redistributivas se les etiqueta de fascista.

El término “fascista” tomó su (bien merecida) connotación negativa tras la Segunda Guerra Mundial. Su uso posterior ha sido impulsado por lo círculos de izquierda que lo utilizaban para insultar a todo aquel que se opusiese a su agenda política.

Sin embargo, previo a la guerra, el fascismo había ganado (junto al comunismo) terreno en el pensamiento político de la época. Se le veía como una alternativa viable al capitalismo y a las, entonces desprestigiadas, democracias liberales incapaces de evitar la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión que le siguió.

Ya lo decía Jorge Luis Borges, las ideologías totalitarias cuajan en las sociedades deprimidas pues resulta más fácil tomar ideas predeterminadas, donde el individuo no tiene que pensar.

El comunismo y el fascismo encontraron en las trincheras de la Gran Guerra un campo donde germinar sus ideas que luego se desarrollaron en los bares de la postguerra. Ambas ideologías, embriagadas por las consecuencias de la guerra, son colectivistas. A pesar de lo que alegan los comunistas, ambas ideologías creen en el control total de la actividad económica y desprecian el individualismo y laissez-faire capitalista.

Realmente su diferencia reside en la xenofobia característica del fascismo, a la que el comunismo le da la vuelta y convierte en un conflicto de clases. Sin esa xenofobia ambas ideologías son muy similares. Ambas creen en el uso de la violencia de manera organizada para alcanzar objetivos políticos, ambas creen que a través del control de la actividad económica podrán alcanzar un bien “superior” y ambas creen en el Poder absoluto del Partido (y su líder, caudillo u hombre fuerte).

Es debido a tantas similitudes que la izquierda utiliza el término fascista como insulto a todo aquel opuesto a su agenda política. Es una lucha de dos ideologías sumamente parecidas para conquistar a la misma población. Una no es mejor que la otra, las dos son igual de terribles y violentas.

Sin embargo, utilizar el término fascista para definir aquellos que se definen como comunistas, socialistas o marxistas es hacerles el juego a los futuros comunistas; quienes buscaran tapar su propia naturaleza tras un manto de incorruptibilidad.

Por esto, les pido, llamemos las cosas por su nombre. El chavismo no es fascista, el chavismo es comunista.

Anuncios