El día en que la solidaridad debió vencer al nacionalismo

Posted on noviembre 22, 2015

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DanVelasco_Miranda

Imagen por Daniel Velasco

Artículo por Homer

Buena parte mis amigos venezolanos y extranjeros han mostrado su apoyo ante los atentados terroristas ocurridos en Beirut y París esta semana. Uno de los que más me impacto fue el de mi primo Daniel Velasco, quien ilustró dos imágenes que me inspiraron a escribir este artículo. Sin embargo, algunos de mis amigos venezolanos decidieron exhibir su nacionalismo precisamente el 14 de Noviembre de 2015, a un día de dichos atentados. Todo el mundo está en su derecho de sentir su país como quiera, pero el hecho me llevó a hacer algunas reflexiones.

Los venezolanos a veces somos intensos en cuanto a nuestro país se refiere, esto en un buen sentido claro. Por ejemplo, todos los días mi feeds en varias redes sociales está lleno de noticias del país. Desde cosas livianas como que la arepa es el mejor desayuno del mundo (noticia que apareció en Thrillist) hasta cosas tan pesadas como la muerte de policías por explosiones de granadas (noticia que tuve la desdicha de leer en The Guardian). Por lo general, me gusta ver a personas atentas a lo que sucede en Venezuela. Difícilmente puedo argumentar que los venezolanos no hablamos de nuestro país y esto es particularmente relevante para personas activas en las redes sociales. Venezuela es nuestro país, sin embargo siento que el pasado 14 de noviembre fue un día para tener compasión por las víctimas del terrorismo y solidaridad con Francia y el Líbano.

Los sucesos en Beirut fueron lamentables y toda muerte inocente debería conmover. Mientras pasa el tiempo entre escribir este artículo y publicarlo es muy probable que ocurran muertes a causa del terrorismo. De hecho, ocurrieron dos atentados adicionales (Nigeria y Mali). Además de las muertes que ocurren diariamente en Yemen, Afganistán, Siria, Iraq y muchos otros países. El terrorismo es un problema serio a nivel internacional. Líbano es además un país especialmente afectado. Sin embargo, el  13 de noviembre vivió un atentado de dimensiones especialmente graves. Como venezolanos deberíamos sentir tristeza por estas muertes. Nuestras propias tragedias como nación no son excusa para que no nos importe el sufrimiento de los demás.

Desde el punto de vista más práctico deberíamos pensar en Venezuela como parte de una comunidad internacional, cuya propia existencia se debe a influencias extranjeras. Para sustentar mi argumento quiero hacer énfasis en lo sucedido en Francia y la importancia que históricamente ha tenido ese país para nuestra propia existencia. Francia fue la cuna de Diderot, Rousseau, Voltaire, D’Alembert y Montesquieu. Los más grandes representantes de la “Ilustración”. La Ilustración jugó un papel muy importante en la lucha contra el absolutismo y la dictadura. Además inspiró a los venezolanos de la época para arrancar un proceso en búsqueda de la racionalidad y progreso que no existían en la colonia. La Revolución Francesa fue una fuente de inspiración para las luchas de Independencia de América Latina. Y, aunque a veces no quede tan claro en nuestras clases de historia, Napoleón Bonaparte jugó un papel crucial en el debilitamiento de la Corona Española. Hecho que aprovecharon los venezolanos de la época para asegurar nuestra Independencia.

Uno de los próceres más importantes de nuestra historia, Francisco de Miranda, luchó en Francia durante la Revolución. De hecho, su colaboración está plasmada en Arco del Triunfo y su imagen en una de las galerías del palacio de Versalles. Todo venezolano, si tiene la dicha de viajar a París, debe tomarse su respectiva foto con el nombre en el Arco del Triunfo. Sin duda el pensamiento francés de la época influyó en sus ideas de libertad y lucha contra el absolutismo. Quizás sin la bandera azul, blanca y roja, no existiría nuestra bandera amarilla, azul y roja. O peor, existiría como una nación subyugada a la tiranía, sin sueños de democracia y libertad.

Es impactante ver a personas reclamar a otros por solidarizarse con Francia y clamar que dicho país, y la comunidad internacional, se han hecho la vista gorda ante lo que sucede en Venezuela. Pareciera que no se han molestado en leer las noticias o revisar las posiciones diplomáticas donde, Francia y muchos otros países han expresado su preocupación por nuestra democracia. En particular, Francia se mantiene vigilante ante nuestras próximas elecciones legislativas. La comunidad internacional, desde el comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, hasta la Organización de Estados Americanos, han hecho algo mucho más que escribir un hashtag #prayforvenezuela. Han demandado activamente el respeto a las elecciones por parte de un gobierno que, por cierto, nosotros mismos elegimos. Lo mínimo que podemos hacer por ellos, a los que tanto exigimos cuando nos va mal a nosotros, es mostrar nuestra solidaridad ante un momento tan triste como el que viven.

Formamos parte de un mundo que le está dando fuerza a Venezuela en nuestra propia lucha democrática. Nosotros también debemos comprender que la lucha por la libertad, democracia y la paz no es de un solo pueblo.

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