Sobre la Propuesta de Capriles

Posted on julio 15, 2015

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Por Homer,

       ¡Ya va, ya va! Me falto decir algo…

Con el riesgo de molestar a algunos de mis amigos voy a describir mi opinión sobre lo que entiendo de la política económica que propone Henrique Capriles. Primero voy a hablar de las cosas que considero positivas y luego de las propuestas grises. Sin embargo, el punto más importante es lo que le faltaría a esta propuesta para generar un verdadero progreso.

Voy a empezar por las buenas noticias:

  1. Renegociación de la deuda externa de Venezuela: la realidad actual es que Venezuela es incapaz de emitir deuda a una tasa de interés razonable. Esto se debe en gran parte a la falta de confianza de los mercados al gobierno venezolano actual. Aunado a esto, el gobierno ha continuado emitiendo deuda a tasas de interés sumamente altas. Ahora, la llegada de un presidente que quiera darle más libertad a la empresa privada puede permitirnos emitir a mejores tasas de interés y ordenar los pagos que el gobierno deberá hacer en el futuro. Sin embargo, resulta difícil pensar que podremos renegociar la deuda ya emitida. A pesar de esto considero que sería un paso en la dirección correcta.
  2. Devolución de las empresas expropiadas: esta propuesta es obvia, pero no por eso deja de ser importante. Buena parte de las empresas improductivas del país se encuentran en manos del estado y podrían producir mucho más en manos de empresas privadas. Sin embargo, esta propuesta no habla de facilitar la creación de empresas privadas. Un punto sumamente importante para hacer más productivo al país. Tampoco habla del proceso de reasignación de las empresas expropiadas. Algunas empresas fueron compradas por el gobierno central a precios incluso mayores que su valor. Por lo tanto, la simple reasignación no siempre sería la mejor política. Es decir, un buen comienzo, pero una propuesta que merece ser ampliada.
  3. La revisión de los convenios petroleros: es claro que el gobierno ha regalado una gran cantidad de dólares a través de Petrocaribe y otros convenios. La realidad es que un país poco desarrollado como Venezuela podría darle un mucho mejor uso a estas divisas. Incluso, ahorrando las divisas podría estar en una situación mucho mejor.

Las grises:

  1. Cobrar lo que debe: esta propuesta se dice mucho más fácil de lo que se puede hacer. Si bien es muy complicado conseguir cifras oficiales sobre la manera como el gobierno nacional manejó el pago de convenios, un nuevo gobierno estaría muy limitado a la hora de cobrar esta deuda. En primer lugar, si los acuerdos ya estimaban tasas de interés extremadamente bajas, el gobierno no puede aplicar un ajuste retroactivo. Segundo, buena parte de la deuda no fue perdonada, sino que recibió contrapartida en servicios. Aún si el valor de estos servicios fue sobreestimado, sería muy difícil reajustarlo a posteriori. Si bien puede que consigamos algo a través de esta política, no creo que deberíamos sobreestimar su potencial.
  2. Aumento del salario mínimo en 50%: es una realidad que los salarios en Venezuela son demasiado bajos, pero esto no es por la escasez de gobiernos intentando aumentarlos. De hecho, desde que tengo memoria no recuerdo un gobierno venezolano que no haya tomado esta ruta. No obstante, la pregunta de ¿por qué son tan bajos los salarios? Brilla por su ausencia. Los venezolanos hemos perdido productividad a lo largo del tiempo y nos enfrentamos a un mercado laboral que cada vez tiene más fricciones. El aumento del salario mínimo no va a arreglar estos problemas. La discusión que deberíamos plantearnos es como facilitar la interacción entre empresas y trabajadores. Esto pasa por liberar más los mercados laborales.
  3. La unificación cambiaria (sin mención a la liberación de controles de capitales): si bien unificar el tipo de cambio es una mejor política que la actual, de acuerdo a las declaraciones pareciera que se quiere cambiar un control por otro mejor control. No obstante, las distorsiones se mantendrán si existe una restricción permanente a la salida de capitales (al cambio de bolívares por dólares). Es decir, seguirá existiendo un tipo de cambio paralelo más alto que el oficial. Por lo tanto, será tremendo negocio conseguir dólares oficiales para venderlos en el mercado paralelo. Al final el dólar alcanzará al que más quiera pagar por él. Es ingenuo creer que el gobierno en verdad pueda ser capaz de garantizar que los dólares llegarán a los sectores prioritarios si mantiene un control de capitales.

Si bien parece importante ofrecer una alternativa ante la política económica del gobierno, esta propuesta elude los puntos más cruciales que un nuevo gobierno debe lograr en Venezuela. En primer lugar, buscar una estabilización de precios que no parta de controles que generan distorsiones. Más importante aún, los controles de precios han amenazado la producción e, irónicamente, han generado presiones estructurales para el alza de precios. En segundo lugar, la disminución de las fricciones en el mercado laboral. En tercer lugar, una política petrolera seria que nos permita  invertir en la mejora de esta industria a futuro. Además, una política macroeconómica que nos permita suavizar los vaivenes generados por cambios en los precios petroleros. Por ejemplo, a través de fondos que no se resquebrajen ante la mínima presión ejercida por algún presidente. Facilitar los procedimientos administrativos para conseguir permisos o para crear empresas. Finalmente, mejorar la recaudación impositiva para disminuir la dependencia del gobierno a los ingresos petroleros. El resto es poco de más de lo mismo.

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Posted in: Economía, Política