El Mito del Impulso Estatal

Posted on octubre 20, 2011

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Por Homer,

Empiezo a escribir luego de un largo silencio inspirado por un tema que siempre he querido tratar, pero que pocas veces había tenido una mejor oportunidad que ésta para hacerlo. Verán, hace unos días Coca escribió un post que me pareció bastante divertido y didáctico, un top 10 de errores de nuestra historia y como politólogo mostró dos de las características principales de la profesión, en primer lugar se centró a hablar del tema histórico y político yendo más atrás de lo que yo hubiera ido y no hizo un top 10, sino un top 10 +1 (para mis efectos un top 11). Sin embargo, lo que más me sorprendió fue una de las respuestas que dio uno de los lectores de nuestro blog y que pasaré a refutar de forma tajante.

La primera frase que refutaré es las siguiente: “Sembrar el Petróleo” de Arturo Uslar Pietri – 1936: OK, cliché, frase robada (tengo mis dudas), todo eso… Pero, ¿cuál era la alternativa? Importar y vivir de eso. cuando aquí hubo industria y boom agrícola en el siglo XX, y cuando por eso se expandió como nunca la economía privada, fue gracias a esa frase.” En primer lugar, importar y vivir de eso sí era una opción factible. Es decir, una economía no tiene que producir cosas para ser exitosa, puede importar y dedicarse a la provisión de servicios por ejemplo. De hecho, muchas de las economías modernas producen servicios que también pueden ser valorados en el mercado y que terminan siendo la clave para que la economía del país avance. Londres es conocida por la provisión de servicios financieros, lo que ha permitido al Reino Unido seguir siendo un país de avanzada a pesar que su industria entro en decadencia con la competencia provista por otros países emergentes.

Desde niños se nos ha dicho que la desgracia de Venezuela es ser un país mono-productor y que debemos diversificar la economía, pero nunca se no habla de los beneficios de la especialización. De hecho, especializarse en la producción de un bien en particular puede mejorar los prospectos de desarrollo de un país al mejorar la productividad y  tecnología con la que se produce; manteniendo ciertos mecanismos de diversificación. Muchos argumentan que pasaría si se acaba el petróleo o si cae el precio severamente. En primer lugar, hay mecanismos de diversificación mucho más eficientes que crear industrias chimbas y poco productivas como son los fondos de ahorro petrolero que evitan el efecto del ciclo. Por otra parte, a pesar que no estoy del todo de acuerdo con Coca cuando habla de la inversión en educación y salud como un deber nato del Estado, sí estoy de acuerdo con que la inversión en capital humano es un mecanismo de diversificación a futuro ya que permite el desarrollo de industrias con mayor valor agregado (ojo, hablo de su desarrollo natural, no de  su desarrollo por un impulso artificial por parte del Estado).  En definitiva, podría estar de acuerdo con una diversificación, pero no con una diversificación impulsada por el Estado.

En segundo lugar: “La Estatización desmesurada de Acción Democrática también respondió al limitado entusiasmo del sector privado en algunas áreas, y era lo propio -y más avanzado- de la concepción Estado-Sociedad en las décadas de mayor predominio adeco.”

Este es el típico argumento de causalidad inversa. Me recuerda un poco a dos ejemplos clásicos en econometría en el que viene un marciano a la tierra y ve que todo el mundo saca los paraguas y empieza a llover, a lo que el marciano concluye que el sacar el paragua hace que llueva. El otro ejemplo es un agricultor con avanzados conocimientos matemáticos que se da cuenta que puede predecir la lluvia a partir del agua que suelta una represa cercana y concluye que el liberar agua causa que llueva. Bueno, concluir que la intervención del gobierno se debió a la poca participación privada es como concluir que los paraguas provocan que llueva.

En realidad no fue el limitado entusiasmo de los privados lo que causó la intervención, sino que la intervención fue lo que causó que el sector privado se abstuviera. Hay muchas razones por las cuales propongo esta relación de causalidad. En primer lugar porque históricamente los gobiernos venezolanos no han sido defensores de la propiedad privada. Desde el gobierno de Leoni el sentimiento estatizador estaba presente en algunas industrias, lo que asusta a cualquiera. Lo más increíble es que el gobierno estatizó industrias ya establecidas, no fue que necesariamente fundó industrias nuevas y el ejemplo más claro es el petróleo donde empresas venezolanas y extranjeras tenían participación. En economía esto se conoce como el “crowding out effect” o efecto desplazamiento en el que la inversión del gobierno desplaza (en este caso a la fuerza) a la inversión privada.  En segundo lugar, siempre hemos intentado mantener un tipo de cambio fijo y bajo lo que termina beneficiando a los importadores porque compran barato fuera y perjudicando a los productores que compiten contra importaciones con un tipo de cambio bajo. Esto sin hablar de los controles de precios, el establecimiento de leyes laborales casi imposibles de cumplir  para el empresario, controles de tasas de interés que benefician al que ya tiene dinero prestado, pero no al que quiere pedir prestado (todo mecanismo usados por los gobiernos de Ad y Copei). En este entorno la poca industria que se desarrolló fue totalmente parasitaria y dependiente de que el gobierno introdujera mecanismos de protección, algo que difícilmente puede ser llamado industria privada.  Como resultado desde el inicio de la democracia hasta la llegada del presidente Chávez éramos uno de los únicos países que había crecido prácticamente cero en términos de ingreso per cápita, algo que también caracteriza al gobierno del presi actualmente. Por otra parte, esas industrias básicas en su mayoría se volvieron elefantes blancos que tenemos que mantener y la agricultura se volvió tan irrelevante que ni siquiera tiene su propia división en el PIB.

Todo esto me lleva a una sola pregunta: ¿hasta cuando vamos a seguir con el mito del impulso estatal?

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Posted in: Economía