Dame mi Cadivi por favor

Posted on agosto 9, 2011

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Por Homer

Luego de una pelea en facebook con un gran amigo mío sobre la importancia del servicio público me di cuenta que soy un pelo libertario, pero con un dilema importante, ¿dependo o no del estado? El dilema surge sólo a dos semanas de irme a estudiar a Londres, la cuna del capitalismo, algo en finanzas y economía a punta de funda padres (financiamiento de mis papás) y subsidio indirecto gubernamental. Antes de tomar esta importante decisión de carrera estaba coqueteando con una opción en Canadá que era considerablemente más barata en términos de dólares, pero con una menor diferencia en términos de bolívares.

Como verán, en nuestro país conseguir un dólar es una tarea tortuosa. En el mercado negro ese dólar cuesta el doble que en el mercado oficial y por una irónica sonrisa del destino adivinen quiénes podemos optar por esos dólares oficiales: los estudiantes. Pues sí, básicamente, el gobierno subsidia de forma indirecta a todo estudiante que decide poner pie fuera de nuestro país. Cabe destacar, que este es un grupo dentro de todo pequeño. Es decir, aunque todo tenemos derechos a optar son sólo pocos los que verdaderamente pueden. Muchos no tienen el dinero en tasa oficial, otros no tienen la educación y otros simplemente tienen cosas muy importantes como para irse aunque sea temporalmente.

En lo que respecta al proceso para obtener esos dólares tampoco fue un paseo. Es decir, es un subsidio que hay que sudarse y ganarse. Mis padres y yo fuimos a hacer colas de banco, entregar carpetas y rogar que aquélla mano magnánima apuntara su dedo sobre mi programa. No obstante, también esta mano puede ser torpe, y no porque quiera serla o porque tenga un interés en ello, sino que las complicaciones que surgen en este tipo de procesos son importantes.

En primer lugar, a estas personas en Cadivi (el ente encargado de las autorizaciones de divisas) les llega un montón de carpetas diariamente de personas que optan por dólares por muy diversas razones que ellos deben decidir cuáles son óptimas o no. Además, debe ser como una suerte de torre de Babel donde muchos de esos estudiantes aplican a China, Alemania, Francia, Inglaterra, EEUU, Bielorrusia, Brasil, Rusia, España y paren de contar. Es decir, las carpetas deben de algún modo reflejar el carácter globalizado de Epcot Center. Por supuesto, esto sin hablar que la mayoría de estos países tienen sus propias monedas y sus propios tipos de cambio, pero las solicitudes sólo se liquidan en dólares o euros.

El resultado final de mi aventura fue agridulce: opté por Inglaterra, me aceptaron la solicitud, pero por una cantidad incorrecta y mucho menor a la que estaba pidiendo. El problema parece ya estar resuelto y es que las personas de Cadivi verificaron el error y están corrigiéndolo. Mi primera reacción fue molestarme por la cantidad de trabas que me pone el sistema. No obstante, aquí es donde viene el principal dilema: puedo irme a Inglaterra porque pago el precio del dólar a tasa oficial, pero odio lo difícil que es obtener un dólar en nuestro sistema. Por otra parte, ¿cuánto costaría un dólar en un mercado sin controles? La verdad no lo sé, creo que estaré esperando un buen tiempo por esa respuesta. Mientras tanto me contentaré con decir dame mi Cadivi por favor.

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Posted in: Sociedad