La Actitud ante la Dictadura

Posted on diciembre 19, 2010

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Por Coca

Suele decirse que la Libertad es sólo apreciada por aquellos que la pierden, y ciertamente es así, solamente aquellos que se ven encerrados, que perciben lentamente cómo se suprimen sus derechos, añoran la Libertad; al igual que cuando a un enamorado le rompen el corazón, ese sentimiento de derrota, que nos frustra y nos hace sentir miedo por el futuro, el que coarten nuestra Libertad y nos duela sólo demuestra que seguimos vivos y libres. Por ende, depende de cada uno de nosotros levantarse y seguir, soportar y fortalecer el espíritu, para continuar luchando y vencer definitivamente.

Las dictaduras se definen, en el estricto sentido de la palabra, como el otorgamiento de poderes especiales a un solo hombre, por un período de tiempo determinado (en la antigua República Romana, no mayor a seis meses), para dictar leyes o medidas extraordinarias para resolver algún problema en específico que la agravie. Sin embargo, en la edad moderna, el espíritu de las dictaduras es otro. Más cercano al autoritarismo.

Las dictaduras buscan la supresión sistemática de las libertades; pero, este no es su objetivo, únicamente el medio. Medio que busca la violación constante de la conciencia y el espíritu. Buscan cambiar los esquemas mentales de las personas y convencerlos de que aquellos que tienen el poder son poseedores de la verdad.

Es por esta razón que la supresión de la Libertad siempre está acompañada de justificaciones cínicas. Las dictaduras buscan convencer de que el establishment es la única vía posible, que no existe salida. Si el individuo se resiste entonces se busca empujarlo a la frustración y la violencia para poder incriminarlo, detenerlo y hacer de él un ejemplo a otros que piensen en la subversión.

El objetivo de una dictadura moderna es perpetuarse en el Poder. Como George Orwell describió el futuro en 1984, “if you want a picture of the future, imagine a boot stamping on a human face”, si quieres una imagen del futuro, imagina una bota pisoteando un rostro humano; el fin último es el Poder por el Poder. La causa es esa sensación intoxicante que tiene el Poder; no importa cómo se obtenga siempre y cuando se obtenga la victoria. Para esto, se necesita un proceso de deshumanización de las víctimas, se les considera débiles y por ende crece el deseo de seguir humillándolas.

Así pues, las dictaduras modernas se asemejan más a las formas impuras o corrompidas de gobierno descritas por Aristóteles en la antigüedad, tiranía, oligarquía y demagogia. La concentración del Poder en una figura que sólo piensa en su propio beneficio y busca oprimir a otra.

Nuestra dictadura moderna posee tres cuerpos que se envician del Poder; tiene un individuo que personifica el proyecto, el Dictador; posee una clase gobernante compuesta de aduladores que celebran y felicitan al Dictador para justificar y facilitar la dominación. Los aduladores constituyen el cuerpo más despreciable de cualquier dictadura, pues están consciente de su trabajo y, probablemente, en su mayoría salgan libres de culpa. Finalmente, goza de cierto apoyo popular de personas cargadas de ideología, de una falsa conciencia, que se embriagan de la dominación de sus pares, sin percatarse que ellos mismos son objetos de la dominación.

Ahora bien, nuestra dictadura, como cualquier otra, pretende frustrarnos como individuos y enfermarnos, haciéndonos creer que no es posible cambiar la realidad. Esto es conocido en psicología social como desesperanza aprendida. Las víctimas más notables son esas caras vacías que vemos en el metro, esas personas a quienes ”no les gusta la política” y por ende no opinan y sumergen sus vidas en hechos cotidianos y triviales. Estas personas podrán sen felices en su ignorancia, pero no son libres. Son conformistas, y lo peor es que una vez que caen en esta cadena se van conformando cada vez con menos y poco a poco la dictadura va suprimiendo cada vez más su Libertad.

Ante esta situación, aquellas personas que se percatan de lo que sucede suelen frustrarse aun más, abandonar la racionalidad y dejarse llevar por las pasiones, actuando de forma abrupta contra la tiranía que los oprime. Recordemos que responder con la violencia es parte también de los mecanismos que las dictadura modernas provocan para perpetuarse en el Poder. Por esto es importante preservar la calma y controlar dichos impulsos.

Las dictaduras se vencen de la misma forma como fueron establecidas, a través de la racionalidad. Nuestra dictadura pareciese siempre estar un paso delante de aquellos que luchan por la Libertad; esto se debe a que fue establecida tras años de estudio del comportamiento de las personas y nuestra sociedad, explotó las desigualdades que existían en el pasado e invadió el sistema lentamente a través de los espacios que pudo. Cuando la insurrección armada no funcionó, permeó los cuadros militares convenciéndolos de la ideología que justifica su establecimiento y finalmente llegó al Poder a través de los canales regulares, a través del voto popular.

Por ende, es necesario trasmitir el mensaje de que a pesar de que, se goce de ciertas libertades y se pueda participar de una u otra forma, estos son simples migajas que nos dejan aquellos que están en el Poder, de aquellos que esconden sus verdaderas intenciones y nos ven como seres inferiores. Es necesario que se extienda el mensaje de que la realidad que vivimos es una dictadura, llamarlo de otra forma solo retarda su entropía. De igual manera, se debe destruir esa percepción de inferioridad dentro de las mismas personas, producto de la desesperanza aprendida.

Ante nuestra dictadura lo único que nunca debe hacerse es callar; caer en su juego de violencia y convertirse en una víctima de su opresión nos convierte en cómplices de ella, derrotarse y abandonar la lucha pacífica, la convicción que la razón nos da, sirve a la dictadura a su gusto. En cambio, señalar la intención y los medios utilizados por la dictadura para perpetuarse en el Poder, así como los errores cometidos producto de su ambición totalitaria, así cueste la vida, la destruirá.

Aunque a veces uno sienta que es más seguro callar, que nadie escucha a la razón, o que ya es imposible hacer algo, se debe internalizar que esta es la intención de la dictadura. Cuando un sistema se basa en el odio, el miedo y la injusticia, le es imposible perpetuarse en el tiempo. Es así como, en la conciencia y palabra tenemos las mejores armas para enfrentar a una dictadura; através de ellas, podemos ganar más adeptos a la causa de la Libertad y derrotar este mal que hoy nos rodea.

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