Lecciones Deportivas

Posted on junio 8, 2010

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Por Homer

Estoy en mitad de la autopista, en una cola, mirando hacia todos lados. Esperando algún tipo de piedad automotora que me permita llegar a tiempo al trabajo. Cuando de repente, el locutor de la radio comenta “Va creciendo la expectativa, con ustedes la canción oficial del mundial (la de K’Naan, no Waka-Waka)”. Esa sencilla frase y la canción me hicieron volver a un mundo que había vivido antes. Volví a mi niñez, a los recuerdos de los mundiales que ya he vivido junto a mi familia y amigos. Junto con ellos, vino el recuerdo de muchos jugadores excelentes. Jugadores que tuve la dicha de ver por la televisión representando a su país en un mundial: Maldini, Ronaldo, Zidane, Beckham, Baggio, Romario, Roger Milla, Oman Biyi, Bergkamp, Baresi, Mathaüs, Klinsmann, Stoichov, Hagi, Batistuta, Rivaldo, entre otros. A pesar que me estaba divirtiendo con mis recuerdos, la maliciosa adultez me despertó con una pregunta que terminó inspirando el artículo que ahora escribo: ¿No sería de pinga que los ministros y funcionarios públicos fueran electos bajo criterios similares a lo que se utilizan en la elección de los jugadores de fútbol que representan una selección nacional (capacidad, esfuerzo, rendimiento, profesionalismo, talento y preparación)?

En primer lugar, el director técnico en un equipo de fútbol busca en todos lados, hasta debajo de las piedras, para conseguir al mejor jugador en una posición específica. Dicho sea de paso, estos mejores jugador no son los que más lo adulan o los que le tienen una lealtad incondicional hacia el entrenador. Esto es irrelevante. Por el contrario, son personas que han mostrado su talento en una posición específica y en distintas instancias. Sería inconcebible que un director técnico eligiera a un amigo de él que tiene muy poca experiencia futbolística y que, de paso, dicha experiencia no sea en la posición en la que va a jugar. No obstante, poca gente se extraña cuando una persona sin ningún tipo de experiencia previa en el campo de la diplomacia como Nicolás Maduro ocupe el cargo de canciller en la actualidad.

En segundo lugar, a pesar que un jugador tenga algún tipo de preparación para ocupar una posición, puede que su desempeño sea muy malo y esto perjudique al equipo. Es decir, tener un mediocampista errático que pierde todos los balones en mitad de cancha es algo muy indeseable. De hecho, su mal desempeño, a pesar de tener preparación, seguramente le provocará la salida del equipo. La dupla nefasta Merentes-Giordani (ayudados por otros, incluyendo al presi) a través de políticas erráticas han causado una caída en la producción, en conjunto con una inflación importante (mayor que en cualquier otro país latinoamericano) y un descontrol total en el mercado cambiario. No obstante, siguen siendo, junto con Chávez, los hombres más importantes del país en materia económica.

En tercer lugar, a diferencia de lo que ocurre con el presidente, la fanaticada entiende que la elección de los jugadores es responsabilidad del técnico. Por lo que, elegir malos jugadores lleva al descontento de la fanaticada y a la elección de otro entrenador. Además, las intenciones del director técnico no son relevantes para determinar si debe pertenecer en el cargo. Está bien que Dunga quiera ganar un mundial. No obstante, a pesar de sus buenas intenciones, una derrota o un mal desempeño de Brasil le costarían su trabajo. La ineficiencia en Venezuela por parte del presi y sus “jugadores” no se castiga ni a través de vías institucionales, ni a través nuestros votos. De hecho, sigue siendo bastante popular y no es precisamente por haber cumplido con los objetivos.

En consecuencia, en el mundo profesional futbolístico observamos directores técnicos sumamente dedicados a su trabajo. Que muestran su liderazgo en acciones, resultados y no en palabras vacías. Con experiencia y tácticas de primer nivel. Que buscan alcanzar el éxito, medido a partir de los resultados y no de las intenciones. Con una plantilla de jugadores de calidad indiscutible. Jugadores que muestran en muchos casos un temperamento heroico. Personas constantes que entrenan y dan lo mejor de sí todos los días.  Héroes que dejan todo en el campo por los colores de su país. Ustedes saben, ese tipo de héroes que podremos ver jugando el mundial a partir de este viernes en canales deportivos. Pero que, por ahora, no soñamos con ver en VTV. Por eso, mi padre fue muy sabio al entusiasmarme de niño  a ver los partidos los domingos con él. En el deporte conseguí ejemplos de lo que se puede lograr con talento, esfuerzo y trabajo duro. Un ejemplo que, lamentablemente, no se ve en las altas esferas del poder.

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