19 de Abril, Soberanía y Autodeterminación de los Pueblos

Posted on abril 16, 2010

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Por Coca

19 de abril de 1810, fecha patria, mal llamada hasta el momento, por historiadores de bachillerato y políticos, como la fecha de la Declaración de Independencia de España; nada más lejos de lo que realmente sucedió.

En esta fecha, el Ayuntamiento de Caracas firma un acta donde se declaraba fiel a la corona española usurpada por los franceses, y se materializa en la conformación de la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII. Tal es el espíritu de repudio a lo ocurrido en Europa que cuando se refieren a Napoleón Bonaparte no lo hacen por su nombre, sino se refieren al Emperador de los franceses. Sin embargo, el acta firmada hacía referencia a ciertos principios  que daran pie a la lucha revolucionaria de los siguientes años, los de soberanía y el principio de que los pueblos son poseedores de sus destinos. Ambos conceptos han sido usados por quienes enarbolan la bandera de la Libertad y luchan para acabar con la opresión hasta su último rincón, como también por aquellos que se esconden tras sus significados para violar y esclavizar a los pueblos que gobiernan.

Ambos conceptos, el de soberanía y el de autodeterminación de los pueblos, se encuentran ligados entre si hoy en día, sin embargo no siempre fue así. Donde reside la soberanía ha sido parte del debate político desde la introducción del concepto por Bodin como un principio básico de las repúblicas para crear leyes y no recibirlas de externos; por su parte, Hobbes, en el Leviatán, hacía referencia a que el soberano era poseedor del Poder absoluto. Este Poder, según Hobbes, es otorgado a su persona como beneficiario de la creación de un Contrato Social entre los hombres para salir del estado de naturaleza donde se encontraban. Es innegable que hace un siglo, bajo el gobierno de Juan Vicente Gómez, Venezuela vivía en este planteamiento.

Para Hobbes, El estado de naturaleza es, una situación vil y peligrosa donde todos estamos en una guerra por sobrevivir, TODOS los derechos simplemente son conseciones del Soberano a sus súbditos, atentar contra el soberano era atentar contra el contrato y por ende el Soberano podía disponer de cómo actuar al respecto, era su derecho natural o divino. Sin embargo, si dicho contrato se rompía por falta de algunas de las partes, es decir si el soberano no cumplia con el deber de proteger a los súbditos, tal como sucedió en el Imperio Español, se rompía el contrato y a continuación la sociedad se tenía que reorganizar en un nuevo contrato, tal como sucedía en Caracas.

Luego llegó el suizo Rousseau, quien tomó el concepto de Soberanía volteando la relación autoridad-pueblo. La Soberanía, para Rousseau, no residía en la autoridad sino más bien en el colectivo, el cuerpo amorfo de ciudadanos comunes. Ya que los hombres nacen libres e iguales no se justificá el derecho natural o divino. La autoridad es nombrada por el colectivo, la voluntad del pueblo se personificaba en la voluntad general, la mayoría prevalece y la minoría debe acatarla. Este hecho permitía el abuso democrático, cualquier parecido con nuestra realidad actual, no es mera coincidencia.

A esta idea se le contrapuso la planteada por el teorico Seiyes quien tomo el concepto de Rousseau y advirtió que la soberanía debía radicar en la nación, con su basamento en los principios y valores de esa Nación como en su legado cultural e histórico, no en la mayoría del pueblo. Era necesario evitar los abusos en contra las minorías.  Idea que por alguna razón nosotros no terminamos de comprender. Seiyes, plantea también la necesidad de que los legisladores sean responsables y objetivos y que los mandatarios obedezcan los designios del interes nacional.

La soberanía y voluntad de los pueblos ha sido utilizado en muchos casos por los gobernantes para justificar atropellos contra sus ciudadanos y no permitir la intromisión en los “asuntos internos” por otros. Bajo estos conceptos se han escrito las paginas más inspiradoras de la historia, tanto para bien como para mal. En Venezuela nuestra historia se comenzo a escribir sobre ellos, en un hecho completamente racional y justificado, pero sobre los mismos, igualmente justificados, se han escrito sus períodos más oscuros, la idea hobbesiana como rousseauniana llevadas al extremo producen esto.

Aparentemente nuestra historia va mucho más lento que la historia de las ideas, al principio fundamos una República, cien años después fuimos gobernados por un hombre y lo justificamos bajo el concepto de Cesarismo Democrático, cien años más tarde el gobernante se justifica sus acciones en la voluntad del pueblo ejercida a través del voto; finalmente una nueva generación en gran parte está conciente de la necesidad de que la ley se cumpla y rija por encima de la voluntad de quien esta en el poder, que la ley se la verdadera expresión de la voluntad general, solo debemos trabajar para que esto no nos lleve cien años más.

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