El Especulador Espiatorio

Posted on marzo 15, 2010

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Por Homer

Me llama poderosamente la atención que los países más capitalistas y explotadores tienen empresarios muy solidarios con su población. Tomemos el ejemplo del imperio norteamericano, la cuna de todo lo maligno y  macabro. En este país, de acuerdo con el National Bureau of Labor Statistics, desde enero del 2009 hasta enero del 2010, los precios de todos los consumidores urbanos sólo aumentaron 2,6%. Una cifra muy distinta al aumento de precios experimentado en Venezuela para el mismo período (26,87%). Es más, otros países, antiguas potencias imperialistas y con un sistema sólido de economía de mercado como Bélgica, Alemania y el Reino Unido, también tienen resultados mucho mejores que la patria bolivariana. Podemos ser mezquinos y hacer gala de este bolivarianismo diciendo que el imperio es solidario con sus ciudadanos porque ha sido capaz de explotar al resto de los pueblos y tomar estos beneficios.

Para refutar este último argumento traería a colación la historia de un país latinoamericano, víctima del imperialismo portugués. Un país con relaciones dentro de todo amistosas con Venezuela: Brasil. Según cifras del Banco Central de Brasil, el aumento de precios desde enero del 2009 hasta enero del 2010 sólo representó 4,59%. Si nos volteamos a ver al resto de Latinoamérica y a la mayoría del planeta, nos damos cuenta que el fenómeno de la inflación es algo especial, un problema presente en pocos países, entre ellos el nuestro.

En Venezuela se intenta culpar a los empresarios, a los especuladores y a acaparadores de los aumentos de precios. No obstante, la evidencia en la materia pareciera apuntar más hacia un gobierno enorme, irresponsable e ineficiente. Debemos recordar que la inflación no siempre fue un problema en nuestro país. De hecho, este fenómeno empieza experimentarse a partir de los años setenta. Por cierto, años en los que empieza el gobierno a aumentar su gasto público de manera sustancial y a romper con el equilibrio entre ingresos y egresos. Por otro lado, con un tipo de cambio fijo en la época, el Banco Central de Venezuela se encontraba bastante restringido para luchar contra la inflación.

Al romperse el equilibrio fiscal en Venezuela los gobernantes se dieron que el gasto era una herramienta especialmente útil para su propio beneficio político. No obstante, a pesar que el gasto los beneficiaba, el problema de los precios se hizo cada vez más agudo. Es en este momento cuando surge el especulador espiatorio. Un agente culpable de cobrar siempre por encima del “precio justo”. Para combatirlo, Lusinchi decide establecer sistemas de control de precios en los años ochenta, lo que generó aún más distorsiones en la economía, escasez y desincentivos a la producción de los rubros controlados. No es sino hasta el gobierno de CAP II que se hacen los intentos más importantes por tomar medidas efectivas en la materia. Lamentablemente, estas medidas fueron muy dolorosas para la población, provocaron levantamientos populares y, por ende, fracasaron. Luego del fracaso se generó una resistencia contra cualquier tipo de reforma. Hasta el punto que retornamos a medidas inefectivas y populistas (controles de precios y amenazas al sector privado) con el gobierno de Hugo Chávez.

En este momento nos encontramos en una encrucijada importante, podemos seguir el ejemplo de otros países que han vencido el problema como es el caso de Brasil. El camino que en lo personal apoyo. Recordemos que economías con una inflación baja y controlada mejoran su eficiencia y mejoran la calidad de vida de los ciudadanos, pero, como todo lo que vale la pena en la vida, las medidas implican sacrificios. Por otra parte, podemos seguir auto-engañándonos y arremetiendo contra los sectores más productivos del país. La decisión está en tus manos.

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Posted in: Sociedad